Skervuldunotas de taller sobre monturas
  • 01Placas de acetato, cuerno y titanio
  • 02Fresado y limado del perfil
  • 03Bisagras y su asentado
  • 04Curvado de varillas en calor
  • 05Tambor de pulido y acabado
  • 06Ajuste, tornillería y cuidado

Del bloque de acetato a la montura terminada: materiales, perfil, bisagras y ajuste

Skervuldu reúne notas escritas sobre cómo se construye una montura de gafas paso a paso: qué distingue una placa de acetato de celulosa de una lámina de cuerno o de una chapa de titanio, cómo se saca el perfil entre la fresa y la lima, cómo se asienta una bisagra para que abra recta, y por qué el ajuste sobre el rostro decide más del confort que el propio diseño.

Monturas de gafas de acetato y metal colocadas sobre un tablero de madera en un banco de trabajo
Monturas terminadas sobre el tablero, antes del repaso final de varillas. Imagen editorial de archivo.

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Las tres materias primas: placa de acetato, cuerno natural y titanio

El acetato de celulosa llega al taller en placas rectangulares de entre 4 y 10 mm de espesor. No es un plástico inyectado: la placa se forma prensando capas teñidas, y ese origen laminado explica casi todo lo que ocurre después. El dibujo que se ve en el canto no es superficial, atraviesa el material, de modo que al rebajar el perfil el veteado cambia. Una placa recién prensada todavía contiene plastificante y disolvente residual, y necesita reposar antes de trabajarse; si se corta demasiado pronto, la pieza sigue encogiendo durante semanas y el frontal termina abriéndose o cerrándose por su cuenta.

El cuerno natural se comporta de otra manera. Es queratina en capas, con densidad desigual dentro de una misma lámina, y responde a la humedad ambiental: se hincha y se contrae. Admite calor y vapor para curvarse, pero en un margen mucho más estrecho que el acetato, y no perdona el sobrecalentamiento, que lo vuelve quebradizo y opaco. Cada lámina es distinta, así que el emparejamiento de las dos mitades del frontal se decide mirando el veteado a contraluz antes de cortar nada.

El titanio se trabaja en chapa y en varilla, no en bloque. Su interés está en la relación entre rigidez y peso, y en que apenas provoca reacciones cutáneas, lo que lo convierte en material habitual para varillas y puentes finos. A cambio, exige otro repertorio de operaciones: corte, plegado en frío, soldadura en atmósfera controlada y anodizado en lugar de pintura. Lo que en acetato se resuelve con calor, en titanio se resuelve con geometría.

Qué observar en una placa antes de cortarla

  • Espesor real medido en varios puntos, no el nominal impreso en la etiqueta.
  • Dirección del veteado y cómo quedará al rebajar el perfil frontal.
  • Burbujas, vetas huecas o zonas lechosas visibles a contraluz.
  • Alabeo de la placa apoyada sobre una superficie plana.
  • Tiempo de reposo desde el prensado, si el proveedor lo indica.
  • Simetría del dibujo entre las dos zonas destinadas a cada aro.
  • En cuerno: continuidad de capas y ausencia de fisuras finas en el canto.
  • En titanio: espesor de chapa y estado del recubrimiento superficial.

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Del contorno plano al perfil: fresado, ranura y lima de mano

El frontal empieza como un contorno plano recortado de la placa. La fresadora define el exterior de los aros, el puente y los alojamientos del cristal, y abre la ranura perimetral —el bisel— donde después encajará la lente. Esa ranura tiene que seguir la curva base del frontal, no un plano: si el frontal se curvará a 6 bases, la ranura fresada en plano dejará de coincidir en cuanto la pieza se moldee, y el cristal apoyará solo en dos puntos.

El perfil, es decir, la sección que se ve al mirar la montura de canto, es donde se decide el carácter de la pieza. Un canto vivo y una sección recta dan una montura seca y arquitectónica; un canto redondeado con caída hacia el interior la suaviza y la hace parecer más ligera de lo que es. Ese trabajo no sale de la máquina: sale de la lima. Se empieza con talla gruesa para llevar el volumen a su sitio, se pasa a talla media para uniformar y se termina con lijas progresivas, comprobando la simetría entre lado derecho e izquierdo con el frontal apoyado sobre el tablero y mirado desde arriba.

El acetato genera polvo fino y calor por fricción. Si la lima se carga o se trabaja demasiado rápido, la superficie se satura, se marca y aparecen manchas blanquecinas que luego el pulido no elimina del todo. Trabajar en pasadas cortas, limpiar la lima con frecuencia y dejar enfriar la pieza cuesta tiempo y ahorra rectificaciones.

secuencia habitual de trabajo del perfil

  • Marcar a lápiz las líneas de referencia y los puntos de mayor y menor espesor.
  • Rebajar el volumen sobrante con talla gruesa, siempre en la misma dirección.
  • Igualar ambos lados alternando entre ellos, nunca terminando uno primero.
  • Definir la caída del canto interior y exterior con talla media.
  • Comprobar la simetría a contraluz y con la pieza girada 180°.
  • Repasar la ranura del cristal para que conserve profundidad constante.
  • Lijar en seco con granos ascendentes, sin saltar más de un grano.
  • Limpiar el polvo antes de cada cambio de grano.

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Bisagras: tipos, alojamiento y asentado en el acetato

La bisagra es la única pieza de la montura que trabaja en movimiento y la primera que delata un montaje descuidado. Las hay de tres familias habituales. La remachada se fija con pequeños vástagos que atraviesan el material; es la más antigua y la más visible desde fuera. La incrustada en caliente se implanta con una punta calefactada que reblandece el acetato justo lo necesario para que las alas de la bisagra entren enrasadas y el material vuelva a cerrarse alrededor. Y la de muelle incorpora un cuerpo con resorte dentro de la varilla, que permite una apertura mayor sin forzar el frontal.

El asentado tiene tres variables que se controlan a la vez: temperatura de la punta, profundidad de entrada y perpendicularidad. Una punta demasiado caliente quema el acetato y deja un halo amarillento alrededor del ala; demasiado fría obliga a empujar, y el empuje descentra la pieza. La profundidad decide si la bisagra queda enrasada o hundida. La perpendicularidad decide si la varilla abrirá recta o describirá un arco hacia dentro o hacia fuera.

La comprobación se hace en frío y con la montura cerrada sobre una superficie plana: las dos varillas deben cruzarse o apoyarse de forma simétrica, y al abrirlas hasta el tope deben quedar en el mismo plano. Si una varilla se levanta, el problema casi nunca está en la varilla, sino en el ángulo con el que entró el ala de la bisagra en el frontal.

Comprobaciones después de asentar una bisagra

  • Alas enrasadas con la superficie, sin resalte ni escalón perceptible al tacto.
  • Ausencia de halo amarillento o de material fundido alrededor del alojamiento.
  • Ejes de los tornillos alineados entre frontal y varilla.
  • Apertura simétrica de ambas varillas hasta el tope.
  • Sin holgura lateral perceptible al mover la varilla abierta.
  • Rosca limpia y tornillo que entra sin forzar.
  • Montura cerrada apoyada en plano sin balanceo.
  • Mismo ángulo de apertura en ambos lados medido contra una escuadra.
Manos sujetando una montura de gafas y colocando la varilla con una herramienta fina sobre la mesa de trabajo
Trabajo de detalle sobre la unión de la varilla. Imagen editorial de archivo.

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Calor controlado: curvado de varillas y moldeo del frontal

El acetato se reblandece en un margen estrecho, en torno a la temperatura a la que el material deja de resistir la presión de los dedos pero todavía no brilla ni se deforma solo. Se llega ahí con aire caliente o con un lecho de perlas de vidrio, y la diferencia entre ambos métodos es la uniformidad: el aire calienta la superficie antes que el núcleo, las perlas reparten mejor pero manchan si la pieza no está limpia. En los dos casos, la regla práctica es calentar poco y comprobar a menudo.

La curva de la varilla no es un gancho: es un tramo recto que apoya sobre el lateral de la cabeza, un descenso progresivo por detrás de la oreja y un final que no debe presionar la mastoides. Se dobla con las dos manos, sin tenazas, repartiendo la flexión a lo largo de varios centímetros. Una curva concentrada en un punto deja marca en la piel y blanquea el acetato por dentro.

El cuerno pide vapor y menos temperatura, y conviene curvarlo en varias pasadas cortas. El titanio, en cambio, se ajusta en frío: no se calienta, se dobla con alicates de mordaza forrada, y su memoria elástica obliga a pasarse un poco del ángulo deseado para que al soltar quede donde debe.

Al terminar cualquier curvado, la pieza se mantiene en posición hasta que enfría por completo. Si se suelta caliente, recupera parcialmente su forma anterior y el ajuste se pierde en unas horas.

05

Tambor de pulido: cómo el acetato recupera el brillo

Después del limado, la superficie del acetato está mate y llena de marcas finísimas. El brillo no se consigue frotando más fuerte, sino haciendo pasar la pieza por medios abrasivos cada vez más suaves durante días. Ese es el trabajo del tambor rotativo: un bombo que gira lentamente con la montura dentro, acompañada de un medio que la roza sin golpearla.

La secuencia habitual empieza con virutas o tacos de madera dura y un abrasivo mineral fino, que igualan la superficie y redondean levemente los cantos. Sigue una fase intermedia con medio más blando, y termina con serrín o algodón impregnado en cera y pasta de pulir, que es donde aparece el brillo profundo característico del acetato bien acabado. Cada fase puede durar entre varias horas y dos o tres días, según la velocidad del bombo y el estado de partida.

El tambor tiene un coste: redondea. Un canto que se quiere vivo perderá filo, y un grabado poco profundo puede desaparecer. Por eso las piezas con aristas marcadas se sacan antes y se rematan a mano sobre rueda de algodón, con pasada corta y sin insistir en el mismo punto, porque la fricción calienta y el acetato caliente se marca con facilidad.

fases y señales de que conviene parar

  • Desbaste: la superficie pierde las rayas de lija y queda uniforme y mate.
  • Afinado: aparece un brillo satinado, todavía sin reflejo definido.
  • Abrillantado: el reflejo se vuelve nítido y el veteado gana profundidad.
  • Repaso a mano en las zonas que el medio no alcanza, como el interior del puente.
  • Parar si los cantos empiezan a perder definición.
  • Parar si el grabado interior de la varilla pierde legibilidad.
  • Parar si aparecen zonas mates persistentes, señal de contaminación del medio.
  • Limpiar la pieza entre fases para no arrastrar abrasivo grueso a la siguiente.

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Ajuste sobre el rostro, tornillería y cuidado diario

Una montura bien construida puede resultar incómoda si se apoya mal, y una montura sencilla puede llevarse todo el día si el apoyo está resuelto. El peso lo sostiene la nariz; las varillas solo estabilizan. Cuando ese reparto se invierte, aparecen las marcas detrás de las orejas y la sensación de presión en las sienes.

En acetato, el apoyo nasal es la propia geometría del puente: el ángulo de las caras interiores y su altura respecto al frontal. Corregirlo significa calentar y moldear ligeramente, no forzar en frío. En monturas metálicas, el trabajo se hace sobre las plaquetas y sus brazos, que se orientan para que apoyen en toda su superficie y no por un borde. También cuenta la inclinación del frontal respecto a la vertical, que acerca o aleja el borde inferior de la mejilla y cambia por completo la sensación de estabilidad.

La tornillería es la parte más discreta y la que más averías provoca. Los tornillos de bisagra son piezas roscadas de diámetro muy pequeño, con cabezas y longitudes distintas según el fabricante, y no son intercambiables a ojo. Un tornillo demasiado largo asoma y roza la piel; uno demasiado corto agarra pocos hilos y se afloja en semanas. Cuando la rosca del alojamiento está pasada, el remedio no es apretar más fuerte, sino rehacer la rosca o sustituir el conjunto.

Señales de un ajuste que conviene revisar

  • Marcas rojas persistentes en el puente de la nariz o detrás de la oreja.
  • La montura se desliza al mirar hacia abajo.
  • Un aro apoya sobre la mejilla y el otro no.
  • Las varillas presionan las sienes antes de llegar a la oreja.
  • La montura queda torcida al mirarse de frente en el espejo.
  • Chasquido o juego en la bisagra al abrir.
  • Tornillo que reaparece flojo pocos días después de apretarlo.
  • Plaquetas giradas que apoyan por el canto en lugar de por la cara.

cuidado y guardado

  • Limpiar con agua templada y jabón neutro, secando con paño de microfibra.
  • Evitar disolventes, alcohol puro y limpiacristales sobre el acetato.
  • No dejar la montura sobre el salpicadero ni junto a fuentes de calor.
  • Quitar y poner las gafas con las dos manos para no descuadrar las bisagras.
  • Guardarlas en estuche rígido, con los cristales hacia arriba.
  • No apoyarlas sobre la cabeza, que abre las varillas de forma permanente.
  • En cuerno, evitar la inmersión prolongada en agua y el sol directo.
  • Revisar los tornillos cada pocos meses con un destornillador del ancho correcto.

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Qué se publica en Skervuldu

Skervuldu es un proyecto informativo y editorial. Lo que se publica aquí son textos descriptivos sobre el oficio de la montura: cómo se comportan los materiales, en qué orden se hacen las operaciones, qué se comprueba en cada paso y qué errores son frecuentes. No hay catálogo, ni encargos, ni servicios de reparación: el sitio existe para explicar un proceso, no para prestarlo.

El material está organizado en secciones que siguen el recorrido natural de una pieza dentro del taller, desde la placa hasta el ajuste final. Cada sección se puede leer de forma independiente, y las listas están pensadas como recordatorios prácticos más que como instrucciones cerradas, porque las condiciones reales —tipo de placa, herramienta disponible, temperatura ambiente— cambian el resultado.

  • Notas sobre materiales: acetato de celulosa, cuerno natural y titanio.
  • Descripciones de operaciones: fresado, limado del perfil, asentado de bisagras, curvado en calor, tambor de pulido.
  • Vocabulario del taller y significado de términos que aparecen con frecuencia.
  • Listas de comprobación para revisar el trabajo antes de darlo por terminado.
  • Pautas de mantenimiento, sustitución de tornillos y reparaciones menores.

Los textos describen prácticas de taller de carácter general. No sustituyen la valoración de un profesional de la óptica ni la revisión de la graduación, que corresponden a la atención sanitaria y visual.

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Contacto

Si detectas un error, quieres proponer un tema relacionado con la fabricación o el ajuste de monturas, o tienes una duda sobre alguno de los textos, puedes escribir al correo del proyecto. Es la única vía de contacto de Skervuldu.

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